miércoles, 12 de diciembre de 2007

Cristina De Santis

Cristina De Santis, de los De Santis de Italia, era una de las caras más reconocidas de la alta clase de Martínez. Heredera de una fortuna que superaba las siete cifras con un padre con una cadena de comida rápida que competía con marcas internacionales y con una madre considerada prácticamente de la realeza con antecedentes de familiares ricos por toda Europa, aunque ella no conocía a estos parientes había bien logrado usar su apellido reconocido para darse fama en la Argentina buscándose un lugar como una supermodelo. El nacimiento de Cristina aunque resultó siendo completamente imprevisto por sus padres quienes confiaban demasiado en la falta de esperma de De Santis como anticonceptivo y al no poder considerar un aborto ya que aparecería inmediatamente en la plana de todos los diarios reconocidos del país decidieron casarse y tener a la pequeña.
Su infancia no se diferenció de la de los demás chicos ricos del barrio, desde pequeña tenía su “staff” de maquilladores y vestuaristas que la arreglaban para las salidas con sus padres o para sus viajes a la escuela. Cuatro niñeras diferentes se dividían las semanas, y una cada mes era despedida por la pequeñez más grande como haber tirado del pelo de Cristina mientras la cepillaba, no haber calentado lo suficiente el agua para el baño de inmersión, no haber combinado las medias con el vestido... cosas así que molestaban infinitamente a la pequeña. Las niñas de cuatro años de la escuela esperaban ser las elegidas por Cristina para ir a tomar el té en su casa, cuando eso sucedía era todo un honor que venía con extremas responsabilidades: una tendría que estar en constante disposición para la niña, dispuesta a jugar cualquier juego sin quejarse de cuan aburrido podía ser, debía tener los mejores modales en la mesa y sin olvidar un implacable sentido de la moda pero siempre sin opacar la belleza de Cristina, si se fallaba en alguna de estas condiciones la niña sería olvidada completamente por Cristina, jamás se le volvería a dirigía la palabra y sería reemplazada el próximo viernes.
Sus padres se pasaban de viaje firmando las notas que recibían de la escuela notificándoles de la falta de interés de su hija en clases, sus problemas con la resaca y su influencia en sus compañeros. A pesar de la preocupación de sus maestros sus padres solamente se preocupaban por firmar los notificados, procurarse de que no llegara a los noticieros e ir a pasar la navidad con su hija para posar en la revista “Casas y jardines”.
Mientras sus padres vivían mejorando su bronceado en alguna playa tropical Cristina se preocupaba en crearse un reputación. Con el paso del tiempo su cuerpo se había logrado acostumbrar a latas cantidades de alcohol, como su nariz a ingerir altas dosis de drogas, si eras invitado a salir con ella a un boliche importante el privilegio venía acompañado de altos requisitos: completa inmunidad al alcohol, ir a buscarle una bebida cada vez que ella lo necesitara, dejarle a todos los chicos lindos a su disposición y obviamente vestirse de la mejor manera pero nunca tratando de opacarla... si no se cumplían los requisitos nunca más te dirigiría la palabra, nunca volverías a entrar a ese boliche e inmediatamente serías remplazado por otra persona que ocuparía tu lugar la noche siguiente. Sus amoríos con empresarios, modelos, cantantes y actores era siempre noticia en primera plana tanto como la importancia que tenían sus compañeros como lo rápido que Cristina se deshacía de ellos. A sus dieciséis años se podría decir que Cristina tenía una vida bastante acelerada, su influencia en la alta sociedad era extremadamente importante para los jóvenes ricos que querían parecerse a ella, por eso mismo se consideraba un privilegio en ese ambiente que Cristina De Santis se ofreciera a abrir tu paso en la alta sociedad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

como sigue????
no entiendo esto de los blogs (?)

Anónimo dijo...

ah ya entendi. muajaja.
yo quiero ser cristina de santis!